Conferencia “PUIG I CADAFALCH PERIODISTA”

El pasado día 9 de mayo de 2019 tuvo lugar en el auditorio de la Fundación Iluro de Mataró la conferencia “PUIG I CADAFALCH PERIODISTA” a cargo de la periodista e historiadora Tate Cabré.

Resumen:

Puig i Cadafalch fue antes conocido como periodista que como arquitecto, político o historiador del arte. Su pluma encendida era un reflejo de su carácter polémico y esquinado. Un artículo de Puig podía paralizar proyectos urbanos, como así lo demuestra el artículo “La destrucción de la Acrópolis de Barcelona” que escribió en La Voz de Cataluña el 10 de diciembre de 1924, criticando una gran plaza que el arquitecto Francisco Nebot iba a construir detrás la Catedral; El artículo hizo efecto y la plaza no se hizo.

Esta conferencia sobre “Puig i Cadafalch periodista” se basa en mi tesis doctoral, aún inédita, pero que se puede consultar en el siguiente enlace: http://www.tatecabre.com/?page_id=2634, enmarcada en los estudios generales de Historia del Periodismo, y en particular en los de Hemerografía Registral. Tiene como objetivo principal dibujar el perfil de Josep Puig i Cadafalch (1867-1956) como articulista. Puig i Cadafalch ha sido profusamente analizado como personaje histórico excluyendo su legado periodístico, una asignatura que había quedado pendiente. A menudo se le ha estudiado en sus 5 dedicaciones más conocidas: como político catalanista, arquitecto-urbanista, historiador del arte-académico, arqueólogo-restaurador de monumentos y gestor cultural, pero no como articulista en prensa, la sexta de sus dedicaciones, que lo convierte en aún más polimórfico.

Después de hacer un recuento de la bibliografía de Puig, con casi 600 escritos, y 120 artículos de opinión, y de destacar los aspectos más sorprendentes, lo compararemos a los otros articulistas de su época para colocarlo en contexto . Así lo situaremos, en producción, entre Valentín Almirall y Joan Maragall, y en difusión, en el máximo nivel de internacionalización para la época en Europa y en Estados Unidos, donde se publicaban sus ensayos y conferencias en los órganos de comunicación de las universidades más eruditas.

Descubriremos Puig i Cadafalch como gran comunicador-escritor cuando antes se le consideraba un gestor-fundador de plataformas de difusión, como La Voz de Cataluña, el IEC … Analizaremos de qué temas trata, con la sorpresa que escribe más sobre política (discursos y conferencias) que sobre historia del arte (libros, ensayos); Desglosaremos las características de su prosa de combate, furibunda y encendida y cómo se organizaba en campañas; Descubriremos sus obsesiones, la misoginia, el estilo, la técnica; Veremos cómo ha evolucionado su obra escrita, separaremos los cuatro mejores momentos de su producción escrita, y por último estudiaremos la recepción que ha tenido: como siempre se citan los mismos artículos y en cambio se ignoran otros importantes.

En cuanto a los cuatro momentos comunicativos, la primera etapa (1891-1905) incluye los precedentes, los primeros escritos de juventud, y se centra su gran primer momento en La Voz de Cataluña, de la que es fundador, gestor y redactor. Es el momento de la pluma encendida y la pasión. La segunda etapa (1906-1920) comienza con la fundación de la Solidaridad catalana (1906) y del Instituto de Estudios Catalanes (1907), donde publicará la mayor parte de sus ensayos, cursos y memorias hasta el 1920, e incluye sus grandes artículos como político en Madrid. Vive su tercer gran momento productivo (1920-1931) durante los últimos años de presidente de la Mancomunidad, mientras ejerce como arquitecto y publica muchos artículos entre 1920 y 1923, antes del exilio en Francia durante la dictadura de Primo de Rivera . La cuarta etapa (1931-1936) es la de más plenitud comunicativa, la vive durante la República. Su partido pierde y mandan las izquierdas. Puig se refugia en los escritos científicos y en los congresos en el extranjero. Lo nombran Honoris Causa por la Universidad de Barcelona en 1934, publica hasta 36 textos en 1931 y bate su récord en 1936 con 43! Sobre todo en el Instituto de Estudios Catalanes. Esta buena etapa de Puig como ensayista científico se trunca con la Guerra Civil y con la dictadura del general Franco, durante la que seguirá publicando muy discretamente.

Una de las constataciones más curiosas de la vigencia de la prosa de Puig, nacido hace 152 años, es que algunos de sus artículos icónicos podrían aplicarse a la situación política actual. Aunque le tocó vivir momentos mucho más desquiciados que los nuestros, con pistolerismo, guerra, exilios y depuración franquista, sus oponentes -él les llamaba los «administrativos castellanistas» – eran los mismos de hoy. Los textos que Puig escribía hace más de cien años, siguen vigentes. El ataque injustificable de los militares a la revista satírica Cu-cut! 1906 recuerda a los ataques a los colegios electorales del 1-O. Y como los partidos reaccionaron formando la Solidaridad Catalana sería la foto posterior de Colau, Forcadell y Puigdemont. La mala articulación entre Cataluña y España sobre la que Puig derramó tanta tinta sigue lejos de ser resuelta. Y si cambiamos los nombres de Eduardo Dato o de Francisco Silvela por los de Rajoy o Sánchez, los textos funcionan !. Primo de Rivera difamó, con campañas de intoxicación informativa, la obra de la Mancomunidad. De tantas mentiras Puig se defendía con su conocida serie de artículos «La Mancomunidad de Cataluña y el Dictador», que escribió con el mismo espíritu con que el rector de la UAB, el Colegio de Periodistas, y tantas otras instituciones han intentado contrarrestar las mentiras de la prensa española manipuladora. El juicio a los presos políticos recuerda a los artículos encendidos de Puig en defensa de víctimas políticas del catalanismo de su tiempo, como «Nuestros compañeros procesados» que escribió en 1897 en defensa de Prat de la Riba, también detenido por organizar un acto catalanista; y «El caso Folch i Torres», de 1927, en cerrada defensa de Joaquim Folch i Torres, destituido por la «dictablanda». Como Romeva, Ponsatí, Puigdemont … Puig i Cadafalch denunciaba a menudo que no se conseguiría nada en el yermo parlamentarismo de Madrid y buscaba apoyo en el extranjero. Y acertó. Sus Honoris Causa internacionales y la picadura de cresta de la Universidad de Harvard a Franco lo salvaron del ostracismo y siguió el activismo combativo hasta el final.

Dra. Tate Cabré i Massot

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