El Arquitecto

El arquitecto ecléctico

Puig fue un arquitecto ecléctico. Demasiado joven para encasillarse toda su obra dentro del modernismo y demasiado grande para culminar dentro del novecentismo.

Un eclecticismo que se producirá en varias direcciones a la vez.

Por un lado, su enorme conocimiento de la historia de la arquitectura le hará incorporar, a lo largo de su vida profesional, influencias y elementos de la arquitectura griega, del gótico, de la arquitectura árabe, de la de toda la península ibérica, de las diversas corrientes del modernismo europeo y hasta de la arquitectura norteamericana.

Por un lado, su enorme conocimiento de la historia de la arquitectura le hará incorporar, a lo largo de su vida profesional, influencias y elementos de la arquitectura griega, del gótico, de la arquitectura árabe, de la de toda la península ibérica, de las diversas corrientes del modernismo europeo y hasta de la arquitectura norteamericana.

Pero la influencia que más le caracteriza es, sin duda, la de la arquitectura gótica. Puig se reclama inspirado por el gótico: “Todas mis obras han nacido de la misma fuente: un intento de renovar el arte gótico. No un gótico de feria …. no un gótico del tiempo de Luis XV, gótico de yeso o de cartón piedra, no un gótico a la Viollet-le-Duc … sino con la pretensión de hacer revivir su espíritu, impregnado del arte de nuestro tiempo “…

Pasión: artesanía y oficios

PPor ascendencia familiar se sentirá vinculado a la importancia de los oficios. Los patrones de la industria de las puntillas y los encajes que acompañaron su infancia, no son ajenos a sus diseños de cerámica o de cerrajería.
El forjador Manuel Ballarin, el de mosaico Bru o Maragliano, el estucador Joan Paraíso, los vidrieros Rigalt o Amigó, los escultores Eusebi Arnau, Joan Llimona, Pere Blay, Alfons Jujol, el ceramista Enric Monserdà, el ebanista Gaspar Homar, entre otros, ornamentos sus edificios con excelentes obras de arte.
Puig era un arquitecto “total”. Es sabido que era, también, doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas y que había hecho Bellas Artes.

Puig era un arquitecte “total”. És sabut de tothom que  era, també,  doctor en Ciències Físiques i Matemàtiques i que havia fet Belles Arts.
En la Escuela de Arquitectura de Barcelona dio clases de resistencia de materiales y de hidráulica.
El conocimiento tan profundo y extenso de todos los momentos y elementos de la obra arquitectónica, desde el subsuelo, pasando por la estructura y terminando con los más mínimos detalles de decoración y del mobiliario, le permitirán realizar las obras en un tiempo record y una calidad exquisita.

Puig fue el arquitecto de moda de la burguesía catalana: los Raventós, Pich i Pon, Amatller, Baró de Quadras, Casarramona, Bofarull, Terradas, Baladia, Llorach …. fueron clientes suyos; con independencia de su tendencia política.
Para la mayoría de los cuales proyectó también los panteones funerarios como, asimismo, para los Macià, los Valldaura, Cambó, Monserdà, Dam, entre otros.
En 1904, en ocasión de celebrarse el Congreso Internacional de Arquitectura en Madrid, Puig se presentó con un libro editado en francés: “L’oeuvre de Josep Puig i Cadafalch.” Demostraba, así, el interés que la arquitectura catalana fuera conocida en el extranjero, al igual que en todos los otros ámbitos de la cultura lo intentó y lo consiguió, a lo largo de su vida.

Puig, restaurador de monumentos

El número de monumentos restaurados por Puig no es muy grande. Eso sí, de una gran importancia. Hablamos de las iglesias visigóticas de Terrassa, de San Juan de las Abadesas, del Palau de la Generalitat, del monasterio de San Miguel de Cuixà, de Sant Martí Sarroca, de la Seu de Solsona, de Santa Cecilia de Montserrat, del monasterio de San Benet de Bages, de la catedral de la Seo de Urgell.

Pero, tanto como su actuación directa en los monumentos que restauró, es importante el hecho de que creó escuela, influyendo en Adolf Florensa, César Martinell o Camil Pallàs.

Obras, Restauraciones, Decoraciones y Proyectos

El siguiente listado incluye toda la obra conocida de Puig i Cadafalch; ya sean obras, restauraciones, decoraciones o proyectos no realizados.
La fuente más abundante ha sido el listado de Xavier Barral que consta en el libro “Josep Puig i Cadafalch, escrits d’arquitectura, art i política”, publicado por el IEC en 2003. Estos datos se han complementado y confrontado con las que constan en el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, con las de la “Guia Puig i Cadafalch Mataró-Argentona de l’any 2001″, y con las que aporta Raquel Lacuesta en la publicación “Puig i Cadafalch i la Catalunya contemporània”, editada por el IEC, al cuidado de Albert Balcells, en 2003.

El propio libro de Puig, en francés,   L’oeuvre de Puig i Cadafalch de 1904, también aporta datos que no figuran en los listados anteriores.

Varios particulares se han dirigido a nuestra Asociación aportando documentación que permite incorporar obras de Puig.
A pesar de que este listado sea probablemente, a marzo de 2019, el listado más completo, hay que decir que puede haber fechas y / o localizaciones equivocadas.

cY aunque pueden constar en el listado obras repetidas, al constar con nombres diferentes debido a la compra de la misma casa por sucesivos propietarios. Sobre todo cuando no consta la localización, que permitiría aclarar que se trata de la misma casa.
En diferentes fuentes los datos y fechas no coinciden.

En algunos casos, al recurrir a las fotografías existentes se puede observar que fechas que aparecen en la fachada, no coinciden con las de los diversos inventarios.

El hecho de que no pocas obras de Puig no fueran firmadas por el autor, complica el inventario restante, necesariamente, abierto.
Con todo, creemos que este inventario, por orden alfabético de municipios, puede ayudar a estudiosos y particulares a localizar las obras de Puig.

Esta es la intención de nuestra Asociación, que agradecerá todo tipo de contribución que aclare datos y / o aporte nuevos conocimientos sobre la obra de Puig i Cadafalch.

Esteve Mach i Bosch
Arquitecto
Argentona 2019

Obra Total de Puig

El político

El inicio del compromiso de Puig i Cadafalch con la política lo podríamos fechar en 1886, cuando Puig ingresa en el Centro Escolar Catalanista, verdadero vivero de grandes políticos de los años a venir, como Prat de la Riba o Cambó.

Será Presidente en el curso 1889-90. De hecho, sin embargo, su patriotismo ya lo había puesto de manifiesto a los 16 años en poemas publicados en “El Semanario de Mataró”.

En 1892 es delegado por el municipio de Mataró en la Asamblea de las Bases de Manresa, convocada por la Unión Catalanista, que presidía el también arquitecto Domènech i Muntaner.

Sabemos que en 1893 ya era miembro de la Liga de Cataluña, encuadrado en la sección de Literatura y Bellas Artes.

Entre 1890 y 1900, Puig escribe a menudo en “La Renaixença”, desde donde critica el caciquismo político y reivindica el estudio y la puesta en valor de la arqueología y de la arquitectura patria, como camino para llegar al alma del país, a las esencias de la nación catalana.

Domènech i Muntaner publicaría el manifiesto “Hacia una arquitectura nacional” que va en la misma dirección y Prat de la Riba, en las primeras páginas de “La nacionalidad catalana” (1906) utiliza un lenguaje similar. Las “formas”, al servicio de “hacer país”.

En 1901, junto con Prat de la Riba, Cambó y otros, Puig contribuye a fundar la Liga Regionalista de Cataluña. El portavoz del nuevo partido será “La Voz de Cataluña” que, impulsado por Prat de la Riba, defenderá una actitud mucho más intervencionista en la política que no lo hacía “La Renaixença”. Puig i Cadafalch será uno de los escritores asiduos. El lenguaje empleado por Puig es contundente; como cuando escribe:

“La cuestión catalana no es de buena o mala administración; no es de moralidad administrativa, no es solamente de buen o mal gobierno, sino que es una cuestión de ser o no ser.
Los catalanes queremos ser mejor regidos, más bien administrados; mas antes que todo queremos ser catalanes con todo lo que necesita un pueblo para existir “…

EEn 1901 es elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona, cargo que mantendrá hasta 1905.
Se espera de los nuevos concejales que cambien el funcionamiento corrupto de la Institución y que aporten conocimiento técnico y profesional. Y así lo promete Puig en un artículo en “La Voz de Cataluña” en Enero de 1902. Además, “L’Esquella de la Torratxa” publica una caricatura donde le hace decir a Puig: “La tarea es colosal / pero a mí no me arredra. / de este mal caserón / no debe quedar piedra sobre piedra. ”

En 1906 se crea Solidaritat Catalana, como reacción a los hechos del “Cu-Cut” y de “La Voz de Cataluña” y a la Ley de Jurisdicciones.

El éxito electoral de Solidaritat permitió que en 1907 Puig i Cadafalch fuera elegido Diputado a Cortes por Barcelona. En el discurso inicial Puig será, como siempre, directo. Enric Jardí reporta este fragmento:
“Ante este Estado caduco, ante este Estado que no es el órgano adecuado de la variedad de ciudadanos; ante vosotros, representantes de las postrimerías de ese Estado centralista, venimos nosotros, los representantes de la libertad colectiva ”…

Se mantendrá en este cargo hasta 1910 interviniendo, básicamente, a favor de la cultura, las infraestructuras y las transferencias de servicios.

En 1913, Puig i Cadafalch entra en la Diputación de Barcelona; lo que le permite trabajar codo a codo con Prat de la Riba, en una tarea que se hará más evidente a partir de la creación de la Mancomunidad, en 1914. Puig será reelegido Diputado hasta 1923.

Tras la muerte de Prat de la Riba, en Agosto de 1917, Puig i Cadafalch, que ya era uno de los ocho miembros del Consejo Permanente de la Mancomunidad, es elegido Presidente al vencer, de forma bastante ajustada, el otro candidato, Joan Rovira y Agelet.ccc

La colaboración con políticos de diversa ideología, iniciada por Prat de la Riba, fue continuada por Puig i Cadafalch. Por un lado, porque a ambos les había sido necesario hacer de la necesidad virtud, dada la complejidad política que reflejaba el mismo Consejo Permanente y del otro porque se produjo un momento dulce en que fueron numerosos los políticos que supieron ponerse al servicio de construir el país, antes que ningún otro interés partidista.ccccLa colaboración con políticos de diversa ideología, iniciada por Prat de la Riba, fue continuada por Puig i Cadafalch. Por un lado, porque a ambos les había sido necesario hacer de la necesidad virtud, dada la complejidad política que reflejaba el mismo Consejo Permanente y del otro porque se produjo un momento dulce en que fueron numerosos los políticos que supieron ponerse al servicio de construir el país, antes que ningún otro interés partidista.

Puig i Cadafalch fue reelegido en el cargo de Presidente en 1919, 1921 y 1923.
En 1920 Puig logra el traspaso de servicios y recursos de las cuatro Diputaciones catalanas a la Mancomunidad, lo que permitirá – aunque dentro de una notable escasez de recursos – dar un empujón al presupuesto y a los proyectos de la Mancomunidad.

La tarea de Puig como presidente, tendrá muchos frentes abiertos. Uno muy importante, la lucha en Madrid para conseguir más autonomía para Cataluña, con Cambó llevando la voz cantante, como ya había hecho en vida de Prat.
El otro frente lo tenía en Cataluña mismo, con la radicalización de los partidos políticos y sobre todo de las centrales sindicales. La lucha entre sindicatos y patronales que degeneró en el pistolerismo de los dos bandos, la influencia del triunfo de los bolcheviques en Rusia (1917), las huelgas etc .. llevarán a una situación social insostenible.

Albert Balcells tiene muy bien estudiado este período, donde la Mancomunidad y el propio Presidente eran llamados para hacer arbitrajes entre los bandos enfrentados, con un éxito muy escaso.
Todo ello lleva al golpe de Primo de Rivera de 1923. Puig no se enteró hasta unas horas antes.

Después de que Primo de Rivera aceptara reunirse con el Presidente de la Mancomunidad y de darle garantías de respetar el más esencial de los derechos de Cataluña, el Consejo Permanente de la Mancomunidad hizo público un comunicado apoyando al general a partir de aquellas bases.
Ninguna de las promesas fue cumplida y el mismo día que el comunicado de la Mancomunidad aparecía en la prensa, se prohibía el catalán en corporaciones públicas y el uso de la bandera catalana, entre muchas otras vejaciones.

Ninguna de las promesas fue cumplida y el mismo día que el comunicado de la Mancomunidad aparecía en la prensa, se prohibía el catalán en corporaciones públicas y el uso de la bandera catalana, entre muchas otras vejaciones.
A finales de 1923 Puig i Cadafalch se autoexilia en Francia para dedicarse a actividades de investigación en el campo de la arquitectura y la arqueología.
Cuando, en 1930 cae Primo de Rivera, Puig vuelve a ser diputado en la Diputación de Barcelona.
El estallido de la guerra civil le obliga a exiliarse de nuevo en Francia, de donde volverá en 1941.

Hay que valorar especialmente su tarea de mantener vivo el Instituto de Estudios Catalanes, presidiéndolo y reuniéndolo, clandestinamente, en su casa y el hecho de salvar una importante documentación de la Mancomunidad que, encontrada muchos años después, ahora está bien conservada en el Archivo Nacional de Cataluña.

Murió el 23 de diciembre de 1956, a la edad de 89 años y fue enterrado en Mataró, su ciudad natal.

Son varios los historiadores que coinciden en que Puig fue más un administrador que un político. Y él mismo no se escondió de afirmarlo a personajes como Pla o Azorin o en algunos de sus propios discursos. Estaba convencido de que el mundo de los políticos estaba lleno de luchas estériles y partidistas y él era un hombre con un gran sentido práctico y con una gran cartera de proyectos para salir adelante.

Aceptó siempre, sin embargo, los sitios que su partido le designó convencido, muy probablemente, de que a pesar de las deficiencias obvias, sólo el compromiso político permite llevar a cabo las iniciativas importantes al servicio del país.

Esteve Mach i Bosch
Argentona 2012

El historiador del arte y arqueólogo

Josep Puig i Cadafalch es bien conocido como una de las grandes personalidades de la arquitectura modernista catalana. Sin embargo, cualquier aproximación imparcial a su figura lo descubre pronto como un trabajador incansable y, sobre todo, polifacético, volcado en actividades variadas que, sin desplazarse en ningún momento de su trabajo como arquitecto y diseñador, nos lleva a valorar su labor en otros terrenos, de la política a la arqueología pasando por la historia del arte y, especialmente, de la arquitectura. Dentro de esta pluralidad de iniciativas la restauración también afloró como una preocupación mantenida que se desarrolla de forma paralela y que le acompaña de forma intermitente. Sus intervenciones en este ámbito tendrán lugar a lo largo de las tres primeras décadas del siglo XX.

En cierto modo, su dedicación a la restauración de monumentos puede ser entendida como un punto de encuentro, una síntesis de todos sus intereses y nos muestra hasta qué punto la dedicación de Puig a todos ellos se corresponde a un planteamiento coherente por parte suya. Restaurar los viejos edificios catalanes tiene para él una vertiente cívica y patriótica, por lo que tiene de recuperación de los signos de una identidad nacional, y esto entronca con su dedicación a la política catalanista …

Pero esta tarea la llevó a cabo no con un apasionamiento romántico si no con el rigor científico que parte de su profundo estudio de las obras. Puig fue el mejor conocedor de su tiempo de la arquitectura catalana antigua, con un prestigio como historiador de la arquitectura medieval que sobrepasa con mucho el ámbito local. En virtud de este doble interés cívico e histórico, y a veces con el apoyo de algunas instituciones políticas y culturales de Cataluña, por aquel entonces de reciente creación, como el Instituto de Estudios Catalanes o la misma Mancomunidad, tuvo ocasión de dirigir y orientar la restauración de algunos monumentos. No olvidemos que, como concejal del Ayuntamiento de Barcelona, promovió la creación de la Junta Autónoma de Museos, convertida en 1907 en la Junta de Museos de Barcelona que presidió.

(Resumen del texto de Rosa Alcoy y Pere Beseran, “Puig i Cadafalch y la restauración de monumentos”. Instituto Amatller de Arte Hispánico, 2002).

INTERVENCIONES PRINCIPALES

MONUMENTOS HISTÓRICOS I YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
  • Corbins (Segrià), monumento funerario romano.
  • Cuixà, Monasterio de San Miguel de Cuixà.
  • Empúries, yacimiento grecorromano.
  • Favara (Zaragoza), sepulcro.
  • Girona, baños árabes.
  • Montserrat, abadia i Santa Cecília.
  • Ripoll, lauda.
  • Sant Benet de Bages, monasterio.
  • Sant Jaume de Vilanova, monasterio.
  • Sant Joan de les Abadesses, monasterio.
  • Sant Llorenç Savall, vidriera.
  • San Martí Sarroca, monasterio.
  • Sant Pere de Rodes, monasterio.
  • Santa Maria de la Seu d’Urgell, catedral.
  • Solsona, Sede.
  • Tarragona, Sede y Arc de Barà.
  • Terrassa, conjunto monumental de las iglesias de San Pedro.

RECONOCIMIENTOS INTERNACIONALES EN VIDA

  • Doctor Honoris Causa por la Universidad de la Sorbona de París.
  • Doctor Honoris Causa por la Universidad de Barcelona.
  • Doctor Honoris Causa por la Universidad de Friburgo, Alemania.
  • Doctor Honoris Causa por la Universidad de Toulouse, Francia.C
  • Miembro correspondiente en la Academia de Inscripciones y Bellas Artes de París.
  • Creación en la Universidad de la Sorbona de París del Centro de Estudios de Arte y de Cultura Catalana.