Investigación Histórica

Bibliografía sobre Josep Puig i Cadafalch

Esta sección tiene por objetivo la investigación y publicación de textos – en su totalidad o parcialmente – o declaraciones del propio Josep Puig i Cadafalch, así como de personas que hayan hablado de él, para difundir su pensamiento sobre aquellos temas que trató y de la Cataluña que le tocó vivir a lo largo de su dilatada existencia y que abarca desde la pérdida del resto del imperio colonial español (1898), la Semana Trágica (1909), la fundación de la Mancomunidad de Cataluña (1914) – que presidió durante seis difíciles años -, la dictadura de Primo de Rivera, la II República, la Guerra Civil y, finalmente, la dictadura franquista.

Teatralización que se hizo con motivo de la IV Jornada Puig i Cadafalch

davant la seva casa natal

IV DIA PUIG I CADAFALCH Sábado, 22/12/2012, nos visitó Josep Puig i Cadafalch.

El acto tuvo lugar ante su casa natal, en el Carreró n. 39 de Mataró.

¿QUÉ NOS DICE EL SR JOSEP PUIG I CADAFALCH?

Bienvenida al Sr. Josep Puig i Cadafalch (1867-1957)

MEM.-Sr Josep PUIG i CADAFALCH seáis muy bienvenido a su amada ciudad de Mataró !!!c

Nos complace en gran medida teneros entre nosotros, mataroneses románticos pero perseverantes, activos y positivos. Esta estancia aquí ante su casa natal, seguro que sorprenderá pero a la vez, gustará mucho a los mataroneses porque, creo que se lo tenemos que decir, más de uno y más de dos creemos que estamos en deuda con vos.

El Mataró de los años cincuenta en pleno régimen franquista estaba muy atemorizado y no osaba levantar la cabeza ni la voz para pedir un clamoroso recuerdo para usted, su hijo más universal. Sin embargo, un buen grupo de valientes hicieron algunos actos, con la intención todos ellos de mantener vivo su recuerdo.

Y ahora nosotros mataroneses de hoy, estamos aquí para reivindicar que esta vuestra casa natal sea considerada Patrimonio Histórico. Y en esta dirección hace tiempo que estamos trabajando. Hicimos una campaña promovida por el MEM (Movimiento Educativo del Maresme) en la que se adhirieron 44 entidades, muchas, no? Ah! y 850 firmas a nivel individual, pidiendo que nuestro Ayuntamiento haga las gestiones necesarias para conseguirlo.

Puig i C. Muy bien, muy bien, mataronins del Siglo XXI !!!

Estoy muy contento y agradecido que os acordáis de mi persona.
He ido subiendo por la Rambla y la Riera, engalanada para celebrar la Navidad con mucha gente que tranquilamente pasea y mirando los escaparates de las tiendas, por cierto muy bonitas todas.

Ah !!! Pero algunos me han reconocido, otros no. Claro, hace tantos años !!! Para mí los años tienen otra dimensión, parece que fue ayer, cuando me criaba por estas calles de dentro muralla, fundamentada sobre los restos del Iluro romana. Mataró entonces tenía 20.000 habitantes, que la hacían la primera ciudad de Cataluña en población después de Barcelona … ( mirándola con nostalgia) Y ya hace 145 años que esta casa que me vio nacer. Estoy tan contento de que aún esté en pie !!!

Mataroní .- Escuche, ¿que nos puede decir de esta casa?c

Puig i C.- Una casa modesta de l’amplada d’un cos que marcava la llargada de les bigues que venien del Pirineu. En aquesta casa propietat de la família des del 1.701 ja hi vivia el meu rebesavi.. Va anar seguint la família Puig molts anys, gent religiosa, gent treballadora, amb el comerç i la indústria van fent-se a poc a poc una modesta posició. Va arribar en el meu pare en Joan Puig i Bruguera, que es casaria l’any 1865 amb la meva mare Teresa Cadafalch de nissaga pagesa centenària. Al poc temps vaig néixer jo, el primer fill de pares d’alguna edat. Únic fins als quatre anys de matrimoni, La mare em deia que jo era un nen mimat, quiet i una mica tímid.. Però renoi !!! vaig quedar un xic destronat quan van néixer les meves dues germanes bessones la Mercè i l’Àngels. Llavors tenia 5 anys.

Mataroní .- ¿Recuerda de que trabajaban sus padres?

Puig i C.-  Mis padres siguieron la industria de los tejidos de la seda, hechas en telares a mano y las blondas de almohada hechas por las manos ágiles de las campesinas. “Conservo un recuerdo de la vida familiar: los tráficos de la industria de las puntas; la compra en Murcia y Andalucía de la seda; el devanar en cañones de caña y luego en rodillos; la preparación de los dibujos, el picar de los patrones y el repartir el trabajo a cientos de labradores de Mataró, de Argentona, de Cabrils, de Òrrius, de Dosrius, de Llavaneres, de San Cipriano, de Vallalta, etc .; el control a la buena de Dios del trabajo bien hecho y de la seda empleada.

“Al lado de esta vida industrial estaba la vida agrícola. El campo regulaba nuestra comida con el encanto de la sucesión del tiempo. “

“De esta vida modesta salían a menudo los hombres de empresa. De un platero de delante de casa aquí en el Carreró mataronés salieron los Cabot, plateros y comerciantes en Barcelona que no habrían hecho mal papel al lado de la gente del mismo apellido que constituye una parte de la aristocracia que habita en los bordes del Charles River de Boston en Massachusetts. Gente como esta, emparentada con nosotros desde el tiempo de mi padre, fundaron la industria del género de punto que desde Mataró ha penetrado los grandes mercados del mundo. En Madrid establecían su comercio; América estaba poblada por gente salida de estas modestas casas de Mataró. “

El régimen de industria patriarcal murió en mi tiempo destruida por la máquina. De esos sentimientos en quedó un cierto poso en el fondo de mi corazón, que me hizo mirar con malos ojos la subida de la industria moderna que dejaba atrás el oficio de los artesanos.

Escribía entonces; “Yo no sé porque no creo en la civilización de un pueblo que no produce arte. Al arte antiguo de verdad, lo ha sustituido un tipo de baratijas, a la honradez antigua, una honradez de baratijas también. Por eso al borrarse por la ola tremenda que se lleva el arte de otros tiempos, necesito llorar como quien ve desaparecer y hundirse la casa que ha cobijado sus padres y sus abuelos.

Mataroní.- Sr.Puig i Cadafalach, donde estudió usted?

Puig i C.-  Estudié en la Escuela Pia de Sta. Anna de Mataró, hasta terminar el bachillerato. De mi vida de estudiante de bachillerato conservo recuerdos más precisos. Fue la entrada al colegio lo que despertó mi primer sentimiento de catalán vejado por la imposición de una lengua que no era mia ni de mi estirpe. Hay un episodio banal que se graba en mi conciencia para toda la vida: “Mis padres, al hablar al director, la conversación fue en catalán. Mis padres se despiden y el director se dirige a mí en otra lengua, que no es la de casa ni la de mis compañeros. Extraña impresión la mía, al sentirme tratado de una nueva manera. La idea de pueblo dominado, colonizado, subyugado, pasa en forma imprecisa por mi sentimiento ”.
“Durante todo el tiempo de mis estudios, el uso de la lengua catalana fue para mí propugnado y obtuve que la prosa y la poesía catalanas fueran admitidas en las veladas literarias.”

Participaba desde muy joven en los Juegos Florales, aunque mi poesía no es algo a destacar, la Sra. que me acompaña me recordaba una poesía sobre Burriach’ que escribí a los 16 años.

Compañera: La recita

Mataroní.- Cuando arrancó su carrera?

Puig i C.- El paso a la vida universitaria es, para el hijo de una ciudad pequeña, un cambio grande en la vida. Empecé mi carrera en la universidad de Barcelona 1883, fui a parar a un cuarto piso de la calle Ancha, de un cura que era de Vic, ambiente catalán de Vic, ambiente de ciencias, químicas y de ciencias naturales.

A escondidas de mi padre, estudiaba en la facultad de Ciencias fisicomatemáticas al tiempo que hacía la preparación para entrar en la Escuela superior de Arquitectura. Siempre he recordado el saber y el conocimiento de mis maestros arquitectos Elies Rogent y Montaner.

Mataroní.- Como era el ambiente cultural de aquel tiempo?

Puig i C.- El ambiente cultural matarones, estaba representado por Terenci Thos y Codina, Josep Manent, Josep Vinardell, Josep Ma. Pellicer … encabezaban el renacimiento en Mataró. Mientras en Argentona se desarrollaba el excursionismo científico, promovido por Francisco Carreras y Candi. El 1888 creamos la asociación Artístico-Arqueológica Mataronesa, con ella se empezó a salvaguardar el patrimonio histórico de Mataró, como los restos romanos de Iluro. Hicimos también una serie de actos culturales para la recaudación de dinero para la reconstrucción del Monasterio de Ripoll, recuerdo el estandarte conmemorativo para presidir la iglesia que se elaboró y que diseñamos juntos con Emili Cabanyes. El Museo de Mataró es hoy heredero de aquella asociación, estaba situada aquí delante mismo, dentro de la Escuela de Artes y Oficios, desgraciadamente desaparecida.

En Barcelona presidió en 1889 el Centro Escolar Catalanista donde un grupo de universitarios organizábamos encuentros y cursos, allí conoció destacados catalanistas como Prat de la Riba, permitídme que reproduzca unos párrafos de su discurso que sintetizan la situación actual con precisa crudeza: : “la patria catalana, grande o pequeña, es la única patria nuestra” y hablar de la esclavitud de las naciones que subsisten todavía “; “Hoy ya por muchos, España es sólo un nombre indicativo de una visión geográfica como lo es Europa. Hoy son muchos los que ven claro que España no es una nación, sino un Estado; y que se penetran de la diferencia que va del Estado, obra de hombres, entidad artificial, a la Nación, entidad natural, producto de la espontaneidad, del desarrollo histórico; y somos muchos también los que, penetrados de esta diferencia, queremos que los Estados sean nacionales; porque entendemos que la Nación es la persona social, y toda persona social, por el solo hecho de serlo, tiene derecho a proclamar su soberanía “.

Fue a los 34 años en 1901 cuando ya mi compromiso activo en la política nacional y mi carrera de arquitecto me llevan a vivir a Barcelona.

Mataroní.- Usted fue arquitecto municipal, de Mataró, verdad?

Puig i C.- Sí, al terminar la carrera con 24 años, sustituí a Emili Cabanyes en el cargo de arquitecto municipal en 1892, el mismo año que me casaba con Ángeles Macià i Monserdà, con la que tuvimos nuestra única hija Pilar. Fueron 5 años fecundísimos, con esa fuerza que te da la juventud, dediqué todas mis energías a la obra pública para mejorar la ciudad de Mataró y la arquitectura.

  • Can Sisternes.(1891).
  • La reforma del Rengle el mercado cubierto de la Plaza Grande. (1892).
  • La red de alcantarillado y de saneamiento.
  • El abastecimiento de aguas.
  • La Beneficencia, que fue un asilo de huérfanos.
  • La casa Parera y la tienda la Confianza (1894).
  • Y la magnífica casa Joaquim Coll i Regàs (1895)

En Argentona:

  • Dirigí la ampliación de la iglesia con la Capilla del Sacramento.
  • El Casal de Can Garí a el Cros. ( El Cros 1898-1899).
  • Y la obra de mi casa de veraneo. (1897-19)

Por cierto. Estoy muy contento de que últimamente se haya llegado a un acuerdo para salvarla de su deterioro. Dejadme felicita efusivamente a todos los que estuvisteis trabajando para que esta mi casa de veraneo en Argentona se pueda recuperar.

Me siento muy honrado ante los muchos actos que organizó el ayuntamiento de Mataró y la sociedad Mataronesa de la que me siento tan orgulloso de pertenecer. Deciros también que me emociona muy especialmente ver defender esta casa donde nací, sencilla casa de cuerpo sin valor arquitectónico, pero de gran valor sentimental. Son las casas de cuerpo mataronesas patrimonio de nuestro pasado que deseo que se pueda preservar. Agradezco mucho que tantos años de esfuerzo y trabajo sean tan reconocidos, lejos de la vanidad personal, sino como legado cultural y artístico para esta Cataluña mi tierra que tanto quiero.

Ma.Àngels- Así lo deseamos todos, Sr. Josep Puig. Por eso estamos hoy aquí reunidos. Porque sabemos que además de ser un gran arquitecto, también fuisteis Diputado en las Cortes de Madrid, donde hicisteis defender siempre a Cataluña, Presidente de Cataluña con la Mancomunidad, Presidente del Instituto de Estudios Catalanes, un gran arqueólogo, maestro de nuestro querido mataronés Mariano Ribas entre otros, y un inmejorable historiador del Arte Románico.

Gracias a vos y a vuestro equipo se pudieron salvar grandes obras de Arte Románico, como cuando fuisteis el Pirineo en 1907, hace más de cien años, con mulas, no había coches, ni carreteras y salvastéis todas las dificultades. Vuestra obra sobre los estudios de arte románico ha sido reconocida al ser nombrado Doctor Honoris Causa por diferentes universidades de Europa y EE.UU.

Por tanto os merecéis a toda costa, que se divulgue vuestra gran y extensa obra, de tan variadas facetas.
Le damos muchas gracias, por su presencia y aprovechamos para desearle

Feliz Navidad!

Puig i C.- Feliz Navidad!

La carrera ciclista de Puig i Cadafalch

El ciclista del capitel de la Casa Macaya, obra de Puig i Cadafalch X. Casinos

Josep Puig i Cadafalch es uno de los grandes arquitectos del modernismo catalán, además de un referente del nacionalismo político a finales del siglo XIX y principios del XX. Su obra se prolífica, especialmente en Barcelona, en la que intentó fundir arquitectura y política en la creación de un estilo autóctono que combinaba elementos del gótico medieval con los de la casa solariega catalana.

Uno de estos ejemplos es la Casa Macaya, un palacio modernista que Puig i Cadafalch diseñó en 1901 en el número 108 del paseo San Juan. Fue concebida como residencia del industrial Román Macaya Gibert. Hoy es propiedad de La Caixa y declarada bien de interés cultural. Vale la pena detenerse en la observación de su fachada porque incluye detalles sorprendentes. Quizás lo que más, el ciclista que preside uno de los capiteles de la entrada principal, que podría pasar desapercibido a no ser por su historia.

Resulta que el ciclista es el propio Puig i Cadafalch, inmortalizado por el escultor Eusebi Arnau, uno de los colaboradores habituales en la obra del primero. La Casa Macaya fue construida al mismo tiempo que la Casa Amatller del Paseo de Gracia. Por este motivo, el arquitecto tenía que realizar continuos viajes de una obra a otra, y para trasladarse con rapidez lo hacía a lomos de una bicicleta como la del capitel.

La simultaneidad de los trabajos de ambos edificios podría explicar las similitudes arquitectónicas entre las dos obras maestras del modernismo, como la composición asimétrica y policromada de la fachada y la importancia de los vacíos. El segundo capitel de la entrada lo preside un relieve que representa a un campesino sobre un burro, una montura muy distinta de la bicicleta. Esto hizo pensar que el autor pretendía plasmar el contraste entre el campo y la ciudad, entre la tradición y la modernidad de la época.

En cualquier caso, podría considerarse a Puig y Cadafalch también como referente del ciclismo urbano en Barcelona un siglo antes del Bicing.

(Publicado en la Vanguardia del 17/12/2014).

JOSEP PUIG I CADAFALCH

un mataronés Universal

El año 2009, impulsado por el MEM Movimiento Educativo del Maresme, se inició una campaña para dar a conocer a nuestro ilustre mataronés, y al mismo tiempo pedir al Ayuntamiento que tomara las medidas legales para conservar y rehabilitar su casa natal, en el Carreró núm. 39 de Mataró, destinándose a “Centro de Interpretación” de su persona y su obra.

A tal fin se hizo una campaña en la que se adhirieron 42 entidades de Mataró y Argentona y 850 firmas a nivel individual, que se presentaron en el Ayuntamiento de Mataró el día 23 de diciembre.

El mismo día a las siete y media de la tarde, tuvo lugar la conferencia “Josep Puig y Cadafalch, un mataroní Universal” en el Museo Archivo de Santa María, en la que intervinieron el Dr. Ramón Reixach, el Sr. Manuel Cusachs, la Dra. Clara Masriera y el Dr. Joan Santacana.

Hay que decir que fue un éxito, quedando la sala pequeña por el numeroso público asistente.

Aquí os presentamos el vídeo de la conferencia.

Puig i Cadafalch visto por los demás

(Cambó, Xammar i Sagarra)

Josep Puig i Cadafalch es citado en un montón de memorias de personas contemporáneas que lo conocieron. Nos parece particularmente interesante reproducir, aunque sea de forma fragmentada, qué dicen, qué pensaban, como lo veían. La visión particular de cada uno de ellos nos permite ver facetas y aspectos de Puig i Cadafalch inéditas, a veces anecdóticas, que nos pueden ayudar a tener una visión más cercana y humana de nuestro personaje.

Os ofrecemos la visión que de él tenían el político Francesc Cambó, el periodista Eugeni Xammar y el escritor y ensayista Josep M. de Sagarra.

En primer lugar os ofrecemos la de Francesc Cambó que publicó en sus “Memorias”:

“Estaba más dotado para la arquitectura pública que para la privada”

Josep Puig y Cadafalch.- Hombre inteligente y culto; excelente escritor, sobre todo en la polémica; orador mediocre pero incisivo y temible; gran trabajador y metódico y constante en el trabajo; apasionado hasta la mitad de su vida, después supo administrar, sin ahogarlos, sus apasionamientos. Amigo excelente, constante y leal, en la fortuna y en la adversidad. Con no más orgullo que el correspondiente a la conciencia exacta del propio valer; no más vanidad que la inevitable en los hombres que tienen mujer e hijos. En la segunda mitad de su vida fue acusado de cupido: la acusación es una infamia en el sentido de que se quisiera atribuirle la menor incorrección en su conducta pública o privada. Un poco interesado, es cierto que se volvió a finales de su existencia … no más de lo que lo es el honesto catalán corriente.

Como arquitecto, Puig es discutido. En la primera época de la vida en que su manera coincidía con la moda, tal vez fue excesivamente elogiado; después, al cambiar la moda, ha sido excesivamente deprimido: la estructura central de la Exposición de 1929 fue obra de Puig … y nadie puede negarle grandeza en la concepción. Josep Puig i Cadafalch estaba más dotado para la arquitectura pública que para la privada. Puede sentir, como el que más, la grandiosa ordenación de una plaza, de un templo, de un palacio solemne. No puede comprender, porque él no las siente, las comodidades y el confort de una casa privada. Puig no ha vivido nunca confortablemente. Yo he fracasado totalmente en las sugestiones que le he hecho, durante más de treinta años, porque, al viajar, fuera a un buen hotel y viera cómo se vive hoy. Inútil! Nunca he conseguido que en París, donde iba tan a menudo, dejara el destartalado Hôtel Richepense!

Pero si es discutido como arquitecto, sus rivales envidiosos – todos catalanes! – Lo discuten también como arqueólogo y pueden negar la alta valía, universalmente reconocida, de sus estudios sobre arte y especialmente sobre arquitectura románica.

Puig i Cadafalch sentía la política a tirones. Cuando no tenía una tarea, y una tarea muy importante, asunto, y que le apeteciera, Puig se eclipsa. Entonces sólo lo veíamos de vez en cuando, en las reuniones de la Comisión de Acción Política, donde siempre tenía algo interesante que decir. Los momentos culminantes de la actuación política de Puig, en mi memoria, fueron los siguientes: Campañas periodísticas en “La Renaixença” los años 1896 y 1897; campañas en “La Voz de Cataluña” desde su aparición como diario (enero de 1899) hasta la entrada como concejal en el Ayuntamiento de Barcelona en 1902. Viva actuación al Ayuntamiento los dos o tres primeros años . Actuación parlamentaria en la primavera de 1907, cuando dirigía la minoría regionalista, mientras yo estaba convaleciente de la bala de Hostafrancs. Al ejercer, con dignidad, altura y eficacia, la Mancomunidad de Cataluña desde la muerte de Prat hasta la Dictadura de Primo de Rivera, que la disolvió. Hay que decir aquí, en aras de Puig i Cadafalch, que mantuvo las tradiciones de Prat de la Riba, desarrollando la acción cultural, manteniendo la colaboración de todos los partidos catalanes … y hasta, porque el parecido fuera mayor, teniendo descuidadas y conducidas hacia situaciones muy difíciles las finanzas de la Mancomunidad.

Puig es, ha sido siempre, un excelente amigo. Lo era de Prat, que tan pocos tenía, pero, cosa curiosa, a pesar de tener los mismos años y ser los amigos más íntimos, siempre se trataron de usted. Yo no sé cuando se inició nuestra amistad: fue antes de que el siglo (XX) comenzara.

Ha sido siempre cordialísima, sin una sola sombra. Él sabía que yo sentía como propios sus éxitos y yo sabía que él sufría todas mis penas y desgracias. “

(De “Memorias, 1876 hasta 1936)” de Francesc Cambó. Ed. Alpha S.A. Barcelona, 1981, pag. 497).

Puig i Cadafalch y la Conferencia de Comunicaciones y Tránsito (1921)

El periodista Eugeni Xammar i Puigventós (1888-1973), en su libro de memorias titulado “Sesenta años de ir por el mundo. Conversaciones con Josep Badia y Moret “, nos narra con su estilo sencillo y didáctico su experiencia – positiva – a raíz de la organización de la Conferencia de Comunicaciones y Tránsito, que se llevó a cabo en Barcelona en 1921, del 21 de marzo al 20 de abril, patrocinada por la Sociedad de Naciones, y la positiva intervención de Josep Puig i Cadafalch, en su calidad de presidente de la Mancomunidad de Cataluña.

“- ¿Cómo fueron las cosas por Barcelona?

Muy bien. El contraste entre el mundo oficial de Madrid y el mundo oficial de Barcelona golpeó a mis compañeros de viaje. Llegados a Barcelona a las diez de la mañana, estábamos en el Palau de Sant Jordi a mediodía, entramos inmediatamente en contacto con el señor Ramón Conill (sic), secretario de la Presidencia, y el propio presidente de la Mancomunidad, señor Puig i Cadafalch, nos recibía un cuarto después y sin que nada le pidieran ponía a nuestra disposición el palacio de la Diputación de Barcelona para instalar las oficinas de la Conferencia del Tráfico. Quedaba únicamente un punto por resolver; ni la Diputación ni la Mancomunidad no disponían de una sala bastante grande para las sesiones plenarias. Pero esa misma tarde resolvían la dificultad en el curso de una entrevista con el alcalde, señor Coll i Rodés, un joven prohombre de la Liga regionalista, abogado y hombre amabilísimo. Para las sesiones plenarias la Conferencia dispondría del Salón de Ciento así como de una serie de dependencias para el presidente, los vicepresidentes, los jefes de delegaciones y los altos funcionarios. Las más amplias facilidades en todas partes y por parte de todos. Diez días fueron necesarios, en Madrid, para conseguir con un personaje insignificante una entrevista inútil. Diez horas fueron suficientes, en Barcelona, para entrevistarnos con los dos hombres más importantes que nos hacía falta ver, y obtener de ellos todo lo que nos hacía falta. Dos mundos diferentes. Satisfechos y boquiabiertos, mis compañeros permanecieron en Barcelona apenas cuarenta y ocho horas para dar un vistazo a la ciudad y se volvieron a continuación a Ginebra – ya habían perdido bastante tiempo! – Convencidos de que, para su Conferencia del Tráfico, la Sociedad de Naciones había encontrado el lugar ideal. La realidad, llegada la hora, no les hizo quedar mal. No creo que las deliberaciones y resoluciones de la Conferencia de Barcelona tuvieran mucha importancia ni ningún tipo de trascendencia. De una cosa estoy seguro, sin embargo. La organización de la Conferencia del tráfico fue perfecta y los delegados de más de cuarenta países se volvieron a casa contentos. Los presidentes de las conferencias técnicas de la Sociedad de Naciones no eran elegidos por los delegados a la Conferencia, sino designados de oficio por el Consejo de la Sociedad. Para presidir la Conferencia de Barcelona el Consejo designó a M. Gabriel Hanotaux, miembro de la Academia Francesa y delegado de Francia en la primera Asamblea. Entre el presidente Hanotaux y el presidente Puig i Cadafalch, que no se conocían personalmente, saltó de inmediato la chispa de la mutua simpatía. El presidente Puig puso inmediatamente el propio despacho a disposición de M. Hanotaux, que no lo aceptó, conformándose con un despacho menos suntuoso. Hombres de gran cultura general ambos, las relaciones entre los presidentes Hanotaux y Puig confluyeron deprisa hacia un punto de interés concreto: el románico catalán, que el presidente Hanotaux no conocía (era, con setenta años, su primera visita en Cataluña). Del románico catalán, y del románico francés, el presidente Puig lo sabía todo y, alrededor del románico, la simpatía inicial entre los dos hombres se había convertido en amistad cuando terminó la Conferencia. Gracias a la relación amistosa entre los dos presidentes y las atenciones de todo tipo que el presidente Hanotaux encontró en el alcalde señor Coll i Rodés todo fue como una seda. (…)

Los trabajos propiamente dichos de la Conferencia comenzaron al día siguiente y duraron hasta el día 20 de abril, fecha de la sesión de clausura. Fueron trabajos que desde el punto de vista de este libro no tienen historia. Ningún delegado no se arrepintió que Barcelona fuera la sede de la Conferencia del Tráfico. Al contrario, todos aquellos señores, y sus respectivas señoras, parecían contentísimos. A las señoras, así como al personal femenino del secretariado, el presidente Puig i Cadafalch hacía enviar unos magníficos ramilletes de flores tres días cada semana. Muy afortunado este gesto del presidente Puig, como lo fue también su idea de invitar a todos los participantes a la Conferencia, delegados y funcionarios, a una excursión a la montaña y monasterio de Montserrat, que se celebró bajo un cielo y un sol de primavera el día 20 de marzo. Fue una excursión a la que yo fui de invitado, por cuanto de organizarla a la perfección se había encargado del amigo Ramon Conill, secretario y futuro yerno del presidente. “

(De “Sesenta años de ir por el mundo. Conversaciones con Josep Badia y Moret”, Ed. Pórtico, Barcelona, 1974. pag. 245, 246 y 249).

“Era tan gran político como gran arqueólogo y como gran arquitecto”

Josep M. de Sagarra en sus “Memorias” habla de Josep Puig i Cadafalch, a veces de manera circunstancial o anecdótica. De todas ellas hemos seleccionado un par bastante significativa de nuestro personaje y que Sagarra nos habla con su prosa elegante, sencilla, interesante y en este caso, incluso, divertida que nos muestra la parte humana de Puig.

En la primera referencia nos habla alrededor de 1911 cuando se refiere al Instituto de Estudios Catalanes y más concretamente de una de sus secciones y dice:

“La Sección histórico-Arqueológica era la más pintoresca quizás del Instituto (…) El señor Puig y Cadafalch entonces aún llevaba corbata de artista y era tan gran político como gran arqueólogo y como gran arquitecto. Lo era todo de una manera volcánica y agresiva, y al mismo tiempo maciza y segura. El señor Puig se partía entre el trabajo y la polémica y entre la intransigencia y la comprensión. Yo entonces, como todos ellos, lo miraba a distancia y con respeto, y todavía no me había llegado la ocasión de estrechar la mano. “

Más adelante Sagarra vuelve a referirse a Puig i Cadafalch en ocasión de una visita a la casa del profesor Amelung, alemán, el que se le suponía que poseía un objeto muy apreciado y que nuestro personaje en una tarea más propia de un detective intentó descubrir. Sagarra lo dice con la gracia que lo caracteriza.

“Don Josep Puig i Cadafalch, que también asiste a la fiesta, no fue tentado ni se dedicó a ningún exceso ante la abundante charcutería; sus inquietudes iban por otro camino. Sabía que el profesor Amelung era propietario de un raro objeto consistente en una especie de ternero o de carnero etrusco, de la época de los toros ibéricos. El señor Puig tenía un gran interés por conocer a la curiosa bestia, pero también tenía interés en que el profesor Amelung no se diera cuenta de su gran interés. El señor Puig hizo todo lo posible para ver si entre los muebles, los jamones y los objetos artísticos descubría el ternero etrusco. Realizó un registro intenso, pero disimulado, con un resultado negativo, y entonces pensó que quizás el profesor Amelung guardaba el objeto en su jardín o escondido entre ciertos fragmentos escultóricos arrimados a la pared de la casa. Comunicó sus impresiones a Pijoan, y, cuando nos despedimos del amable germánico y de su familia, los dos ilustres arquitectos, con mi modesta colaboración, empezaron a hacer un trabajo, no sé si de ladrones o de serenos, en el misterio del jardín del profesor, procurando no ser descubiertos y gastando media caja de cerillas, para ver si entre las preciosas reliquias, que el sabio Amelung mantenía a la intemperie, encontrábamos el codiciado ternero o carnero. Con la contrariedad manifiesta del señor Puig i Cadafalch, todos nuestros registros fueron inútiles, y yo pienso que el señor Puig, para consolarse, llegó a la conclusión normalísima que el ternero etrusco no existía y que probablemente lo había soñado alguien y que la persona que les informó quizá había bebido dos dedos de mas. “

(Josep M de Sagarra: “Memorias”, Volumen I. Ed. Aedos, Barcelona, 1954, p. 520.
(Resumen de: Manuel Cusachs y Corredor)