ORIOL BOHIGAS, EN EL RECUERDO

Su reciente traspaso ha provocado una avalancha de artículos sobre una personalidad clave de la cultura catalana y sobre una labor que es inmensa.

Se ha remarcado la valía de la aportación arquitectónica de su despacho (MBM) con Martorell y Mackay, referencia ineludible para dos décadas de arquitectos llegados al ejercicio de la profesión y en las que fue, también, el arquitecto catalán más conocido en el extranjero.

Mano derecha de Narcís Serra y después de Pasqual Maragall, fue el creador formal de la Villa Olímpica en 1992 y de la vitalización de numerosas plazas y propuestas urbanísticas para la ciudad de Barcelona.

Aparte de la obra arquitectónica y de la labor en el ámbito del urbanismo en Cataluña y en el extranjero, Bohigas fue un personaje clave de la cultura catalana: director de la Fundación Miró, de la Escuela de Arquitectura, presidente del Ateneu Barcelonès; siempre un revulsivo para mejorar todas las instituciones en las que tuvo responsabilidad.

Bohigas fue protagonista de primer orden en el ámbito museístico, arquitectónico, urbanístico, editorial y, en cierto modo, político. Una presencia que le otorgó mucho poder, acompañado de las adhesiones y animadversiones asociadas. Sobre todo si su opinión era básica a la hora de decidir encargos.

Escritor prolífico de libros y de incontables artículos. El estilo directo y afilado, como el de Puig i Cadafalch o descarado y sinvergüenza, a veces, como el de Josep Ma. de Sagarra. Polemista nato, provocador y conscientemente insolente, si pensaba que esto animaría a la polémica.

En su larguísima lista de artículos en la prensa, hay dos especialmente interesantes sobre la figura de Puig.

El primero, de 1948, lo escribió en Destino con el título:  José Puig i Cadafalch, arquitecto octogenario: la obra no realizada”, de lo que reproduzco estos fragmentos:

Es al legar a la tranquila senectud del octogenario cuando la propia obra-ya en el tránsito del campo de la experiencia al de la historia – se presta por entero a la primera valoración auténtica.

Hay pocos hombres que hayan abarcado como Puig y Cadafalch esferas intelectuales tan dispares. Sería necesario, (…) el comentario de un especialista para cada faceta de su obra. Y aún en cada una de ellas nos asombra su actividad portentosa.

Reduciéndonos, por ejemplo, al Puig y Cadafalch arquitecto, basta solo recordar la rica ornamentación gotizante que salpica nuestras mejores vías o la exuberancia barroca de esas portadas características. O quizás, mejor aún, hojear el álbum que, en 1904, se editó recogiendo,  bajo el título “L’oeuvre de Puig i Cadafalch, architecte”, croquis y planos de sus mejores proyectos. Es inexplicable como, en el corto período de 1896 a 1904, un joven arquitecto puede realizar una labor tan definitiva. (…) Quizá por ese entronque fundamental con la verdadera tradición arquitectónica, la obra de Puig ha resistido el olvido en que se ha hundido gran parte de la decoración fin-de-siglo (…) Tanto como la obra llevada a término, merecen su lugar en el intento de valoración de su gran actividad esos proyectos de gran alcance que por decisiones posteriores quedaron sin realización”. 

Y, a continuación, habla de las frustradas realizaciones en Montserrat, en Poblet, o en Barcelona ( Montjuic, la plaza de Catalunya, el monumento a Guimerà)…” los proyectos nimbados de la aureola triste de las cosas muertas antes de tiempo ”, en frase del propio Puig.

 El segundo apareció en el número de 18 de diciembre de 2001 del diario El País y lleva por título: “Puig i Cadafalch ante Ildefons Cerdà”.

Describe Puig como …”una de las personalidades catalanas más insignes del s.XX, un equilibrio inteligente entre el modernismo y el novecentismo”... y destaca …la ferviente oposición al ensanche de Ildefons Cerdà…. un parecer que Bohigas entiende y comparte, ….”contra la inexpresiva monotonía, contra la falta de jerarquía, contra la geometría copiada de…” las ciudades cursis de América del Sur “….

Y acaba pidiendo …”atender los viejos argumentos de Puig i Cadafalch no sólo como consideración crítica, sino como programa para establecer posibles mejoras …(…)…para crear puntos insólitos, alternancia de perspectivas … (…)… disonancias que permitirán superar la “cursilería de la cuadrícula”.

  Puig y Bohigas tuvieron una curiosa relación – de admiración mutua – vinculada a Argentona, donde el último hizo su primera obra, “La Solana” (ahora desaparecida) siendo todavía un estudiante. Lo cuenta así en sus memorias:

Esta aventura ocurrió entre los años 45 y 46. Mis tíos habían comprado un pequeño terreno en Argentona y se les ocurrió confiar en un estudiante que todavía no hacía el primer curso de carrera. Hice unos dibujos que querían seguir los rasgos estilísticos de una tradición arquitectónica popular (…) La casa se construyó gracias a dos ayudas. La primera, la del arquitecto municipal -Miquel Brullet -padre de mi buen compañero Manuel- que aceptó mis dibujitos e incluso los firmó para poder pasar el trámite del Colegio de Arquitectos y de la licencia municipal. La segunda, la de un buen albañil del pueblo – Salvador Ventura – que desarrolló toda la tradición local del buen oficio y subsanó mi insuficiencia (…) Un día, poco tiempo después de terminar la casa, llamaron a la puerta y se presenta Josep Puig i Cadafalch. Puig tenía una casa de veraneo en Argentona, hecha con una inteligente agregación de tres casas viejas – unos bellísimos itinerarios pintorescos – rodeadas de un nuevo muro de ladrillo con almenas escalonadas y una gran barbacana de madera que las unificaba. Siempre me ha parecido una de las piezas más interesantes de su obra. Es en un punto dulce en el que las reminiscencias de William Morris dan un cálido aire de domesticidad a la mezcla de eclecticismo neogótico en la estructura y de modernismo en la ornamentación. (…) Me gustaba mucho la casa de Puig y la rondaba curioso cada vez que iba a dirigir mi pequeña obra. Por eso me emocioné tanto cuando mis tíos me contaron la visita a “La Solana”. Parece que Puig acudió sólo para felicitarles porque tenían una casa que no caía en la cursilería de lo que entonces se hacía, al inicio ya de las especulaciones inmobiliarias, una arquitectura tonta, que ni siquiera presentaba la brecha cultural de una cierta tradición.

Puig i Cadafalch daba, en cierto modo, “la alternativa” a un joven admirador suyo.

Y no se equivocó: Bohigas ha visto su labor reconocida con todo tipo de premios, entre los que cabe destacar el Premio Nacional de Arquitectura de España, la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Barcelona y la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña.

 A principios de 2013 aceptó de inmediato la propuesta de ser uno de los Miembros de Honor de nuestra Asociación, apoyando vivamente la idea y haciéndonos llegar un breve escrito, tal y como le habíamos pedido, que resumía su opinión de Puig. Es lo que sigue:

Quizás lo más admirable de Puig i Cadafalch es su capacidad para dar unidad conceptual y metodológica a diversos y diferentes campos disciplinares. Existe una especie de pensamiento unitario en su arquitectura pluriestilística, en su actuación política, en el esfuerzo de investigación histórica y en el talante ciudadano y profesional. Basta con analizar la arquitectura que desarrolló a lo largo de toda la vida: del modernismo al novecentismo, del eclecticismo historicista a la interpretación mediterránea de los clasicismos vieneses. Y todo con la idea de hacer participar a la arquitectura catalana –clapeada de insuficiencias y vacíos políticos y culturales– a la integridad de los movimientos internacionales, un propósito que explica también su labor en la presidencia de la Mancomunidad, sus estudios sobre el románico y la participación, a menudo fundacional, en tantas instituciones que han ido configurando la Cataluña moderna.”

Opinión que figura en nuestra Web, junto con la de los demás Miembros de Honor de la Asociación.

Desde el consejo de redacción de nuestra revista “4 columnas. El universo de Puig i Cadafalch” intentamos organizar una conversación con Bohigas, sobre Puig i Cadafalch, para publicarla en el número 1, aparecido en 2019. Su delicado estado de salud no lo hizo posible. Hubiera sido su última conversación publicada, sobre un tema que se amaba especialmente.

Descansa, Oriol, ¡qué bien te lo mereces!

Esteve Mach y Bosch

Arquitecto

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