Puig i Cadafalch y Primo de Rivera, Conferencia

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El día 12 de abril de 2018 en el local de la Fundación Iluro de la calle Santa Teresa de Mataró tuvo lugar la conferencia “Puig i Cadafalch y Primo de Rivera” a cargo de Josep Maria Roig Rosich, historiador y profesor emérito de la Universitat Rovira i Virgili, que fue presentado por Esteve Mach, presidente de nuestra entidad.

Josep M. Roig es autor de varios libros entre los que destacamos la Historia de la Generalidad de Cataluña. De sus orígenes, medievales a la actualidad. 650. Años, con otros autores. La dictadura de Primo de Rivera en Cataluña. Un ensayo de represión cultural. Y la Historia del Orfeón Catalán. También ha sido director de la Revista de Cataluña del año 2012 a 2015.

Empezó diciendo que el título de la conferencia puede llevar a un cierto engaño ya que toda persona tiene un contexto y que es de lo que hoy nos hablaría. Del general Primo de Rivera dijo que fue el primer dictador militar del siglo XX persona a la que se le atribuye un carácter afable, cordial y que Puig i Cadafalch, en cambio, tenía fama de mal carácter, arisco, esquinado, explicando definiciones en este sentido de Eugenio d’Ors, Agustín Calvet “Gaziel” o Enric Jardí, que fue biógrafo de Puig i Cadafalch. Observaciones simplistas que esconden otros aspectos.

Jardí en su libro biográfico dice: “Puig i Cadafalch. Arquitecto, político e historiador del arte “ha escrito al respecto que Puig” adquirió fama de persona contundente en sus afirmaciones que mostraba, en el trato, una dureza que, con los años, fue eliminando “También reproduce la opinión que tenía Gaziel escribió que era “un ejemplo perfecto del catalán eminente pero áspero y esquinado de” carácter seco y cerrado, lleno de arrebatos imprevisibles “pero” si lo escarbabais algo encontrabais un espíritu despierto y lleno de nobles inquietudes “y termina diciendo Gaziel que: “Más adelante, con el roce por la vida, los choques dolorosos con la realidad y las responsabilidades del gobierno, perdió muchos de los cantos cortantes y se afiló considerablemente -como una piedra angulosa, a base de rodar aguas abajo, se afina y se convierte en un canto rodado “.

A Puig i Cadafalch le tocó presidir la Mancomunidad de Cataluña en unos años muy difíciles después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), con una crisis económica, sin olvidar la agitación y los asesinatos que se producían en Cataluña y muy especialmente en Barcelona. Puig era un hombre muy importante de la Liga que en 1920 logró tener el máximo de poder al unificar las finanzas de las cuatro diputaciones catalanas que configuraban la Mancomunidad de Cataluña.

De Primo de Rivera dijo que el 13 de septiembre de 1923 hizo un “pronunciamiento” y no un golpe de estado, como se dice, ya que hizo público su posicionamiento y esperó a ver que pasaba en Madrid o San Sebastián donde veraneaba el Rey. Puig i Cadafalch se creyó las palabras del general respecto a Cataluña y participó en la despedida multitudinaria que se le hizo cuando Primo de Rivera marchaba a Madrid. “Puig no era consciente de la brutalidad que vendría”. Pocos días después se daría cuenta de la situación.

Durante los años 1919 al 1922 la Mancomunidad de Cataluña avanzó mucho significando un ensayo de gobierno propio creando estructuras de estado. Puig i Cadafalch ante el “pronunciamiento” del general golpista se encontró “profundamente solo”. Primo de Rivera en cambio en Madrid se siente fuerte con el apoyo que su acción provocó entre el estamento militar, de la derecha más conservadora y del propio Rey Alfonso XIII.

Puig i Cadafalch no dimitió nunca del cargo de Presidente de la Mancomunidad y a finales de 1923 se va, se exilia a la Cataluña Norte donde tenía amigos y un reconocido prestigio como historiador del arte románico. Y cuando vuelve sería marginado también como arquitecto por el entonces alcalde Baró de Viver.

La Mancomunidad de Cataluña, la cual presidió de 1917 a 1923, no desapareció por incompetencia sino por una decisión política.

Aquellos acontecimientos significaron el final de la carrera política de Puig i Cadafalch el qual a pesar de presentarse a las elecciones generales de 1932 se presenta pero no sale elegido.

Josep M Roig subrayó que Puig i Cadafalch siempre se mantuvo fiel a sus principios y de regreso del exilio de la posguerra no se pasó al bando nacional ni firmó ningún documento de adhesión a Franco.

La dignidad de Puig i Cadafalch -concluyó el conferenciante- la mantuvo hasta el final de su vida.

Terminada la conferencia y después del turno de preguntas el presidente de nuestra entidad señor Esteve Mach le entregó la Medalla de nuestra asociación, diseño de Manuel Cusachs i Xivillé, miembro de Honor de los “Amics de Josep Puig i Cadafalch”.

Manuel Cusachs i Corredor

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